ABORTO: ¡Que bueno que dijimos NO!
Corrían vientos de otoño, a principios de Abril, del año 1979, en una soleada tarde en Concepción. Yo venía de la universidad a mi casa, había terminado mi jornada diaria, para obtener el título de Ingeniero Químico, y quería tomar una taza de té con Anita. Ella ya había terminado su consulta de médico por lo que todo indicaba que nuestro día sería como es habitual. Plaza Perú, Concepción 1979 Cuando llegué a la plaza perú, me gritan de la farmacia, vas a ser papá!!... Yo no comprendía que pasaba, ¿por qué la Manena, nuestra amiga farmaceútica, me decía eso?, Anita como médico sabía perfectamente, y así me lo hizo entender antes de casarnos, que ella no podía tener hijos. El año 1975 le diagnosticaron un adenoma hipofisiario, sufría de grandes dolores de cabeza y mareos. Tenía la prolactina, una hormona que secreta la hipófisis, en niveles muy superiores a los normales, incluso más que lo que ocurre en el embarazo. Ese tumor, benigno (como se supo después) es no menos pe...