Homenaje a mi tío: Antonio Araya Moya


Tío Antonio, en este tu 76 cumpleaños, estamos reunidos acá los que te queremos, tal vez no todos por que de seguro hay quienes querrían estar pero no han podido, sin embargo su cariño se expresa a la distancia.De seguro que tu sensación hoy es que los años no han pasado, sino que han volado.

El tiempo es decidido, no suena su campana, se acrecienta, camina, por dentro de nosotros, aparece como un agua profunda en la mirada.El tiempo es la duración de las cosas sujetas a movimiento. Es la magnitud física que permite ordenar los sucesos en secuencias, estableciendo un pasado, un presente y un futuro.El tiempo, en su acepción propia, sólo se realiza plenamente en el alma o el espíritu que mide; por ello Aristóteles afirma que si no hubiera ningún ser humano no habría tiempo.

Sin embargo, cuanta razón tienen aquellos que después de haber vivido toda una vida nos señalan que el tiempo es breve.

Si parece que fue ayer cuando tu mamá te recibió en sus brazos, luego creciste, te enseñó a hablar, luego a andar, te puso en la escuela y mas tarde ibas solito respirando el aire marino de San Antonio hasta que te hiciste hombre y tuviste que continuar con tus estudios en Santiago.

Es como si estuviera a la vuelta de la esquina cuando tu carrera universitaria terminó y comenzaste tu vida laboral, escogiste una especialidad de vital importancia para el desarrollo humano, la seguridad industrial y también has sido educador por excelencia.

La modernidad tocaba la puerta y ese poco tiempo de que disponías lo recorrías en tu motoneta que cautivó a tus sobrinos y la noni. Fuiste convincente para ganarte a la memé y comenzaste una familia, fundiendo la tuya con la de la noni.

Este, tal vez ha sido tu proyecto mas importante, donde tu sello ha sido grabado a fuego, tal vez sin tu buscarlo. La familia es un proyecto de largo plazo y quizás ahora lo vez con la tarea “casi finalizada”.

3 de Noviembre de 2005

El Tío Antonio ha pasado por una delicada operación, hemos pasado bastante susto por que una infección en su cadera lo ha tenido bastante a maltraer, sin embargo se recupera de apoco, rogamos a Dios que sea una recuperación total.

Fruto de ese hogar nacieron tus tres hijos que solo te han dado satisfacciones, supiste proyectar en ellos tus virtudes, y las enseñanzas de ese hogar han sido luz y guía de muchos los que estamos acá.

Más tarde llegaron los nietos y las nietas y ves como se prolonga la familia, en donde más que tu apellido, es tu persona en cada uno de ellos.

Tío Antonio te damos gracias por habernos enseñado tanto: mas haciendo que diciendo, siempre has sido una puerta que se abre, una mano extendida, una sonrisa que alienta, una mirada que comprende, una palabra que anima y muy de tarde en tarde, buscando el momento preciso y con mano de terciopelo: una crítica que mejora.

Por todos estos motivos, propongo un brindis a la salud del Tío y deseándole un feliz cumpleaños doy gracias a Dios por esta oportunidad de hacerlo.

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